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Miércoles 17 de abril de 2013
Sebastián De Caro
Los autos en las series de los '80

Arranque Ochentoso

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La década de 1980 supo darnos series de televisión que marcaron infancias y se convirtieron en clásicos. Comparadas con muchas de las actuales, eran un elogio a la inocencia, pero incluían vehículos icónicos tanto o más protagonistas que el héroe (o antihéroe) de turno. Recordamos las cinco más significativas en esta nota.

(Por Sebastián De Caro)

 

Es imposible no recordar con cariño a los años ’80, principalmente en materia de cultura pop. Quienes crecimos en esa época fuimos formando nuestros gustos en base a las películas, la música, los videojuegos y la televisión, donde surgieron productos que ya son parte de nuestra vida.

El 1º de mayo de 1980 llegó al país la TV a color. Ahora podíamos disfrutar mucho más y mejor de nuestros programas favoritos y fanatizarnos por nuevas alternativas de puro entretenimiento. En especial, series.

Los programas de ficción provenientes de los Estados Unidos funcionaban de una manera similar entre sí: héroes que todos los capítulos se involucraban con un caso y no se detenían hasta resolverlo y así restablecer el orden. Podían ser representantes de la ley o justicieros anónimos. Tenían amigos y enemigos; se relacionaban con hermosas señoritas, de las que los espectadores también nos enamorábamos… En el medio, acción, suspenso, una pizca de drama y bastante humor. El cóctel perfecto de esa onda irresistible que las convertía en productos típicos de aquellos años. ¿Quién no las veía después del colegio, solo o con amigos, al tiempo que uno degustaba de leche con galletitas, o por la noche durante la cena, a pesar de la negativa de nuestros padres?

En sus aventuras, los protagonistas solían estar acompañados por otras personas, por animales… y por autos o vehículos en general. Algunas veces, esas joyas motorizadas no sólo tenían tanta importancia como los personajes humanos sino que, hoy en día, son más recordadas que ellos y hasta permiten identificar más rápido la serie, como auténticos íconos que son.

Algunos llegaban directamente al status de co-protagonistas, como KITT en El auto fantástico que, además de dispositivos que harían la envidia de cualquier auto bond, contaba con una inteligencia artificial que le permitía pensar, hablar y hasta… emocionarse (!). Otros eran simplemente el medio de transporte de los personajes principales, pero aún así tenían sus momentos de gloria durante las vibrantes secuencias de persecuciones y acrobacias. Además, aunque unos tenían mejor aspecto que otros, contribuían a darle identidad al héroe y al show, al punto de que no serían lo mismo sin la presencia de esos fierros.

A continuación, cinco de los autos, camionetas y camiones más representativos de la televisión y de la infancia de muchos. Agárrense fuerte, que será un verdadero viaje a aquel pasado de inocencia y pasión, donde recordaremos aquellas gemas que anhelábamos conducir.

Magnum P.I. (1980- 1988)

Serie: Thomas Sullivan Magnum (Tom Selleck), un veterano de Vietnam, trabaja como detective privado en la isla de Hawai. Vive en la casa de huéspedes del multimillonario y misterioso Robin Masters y, en medio de paisajes con palmeras y mar, se dedica a resolver asuntos policiales. Con sólo nombrar la serie, se nos viene a la mente el look del protagonista: camisa hawaiana, bermudas, gorra de los Tigres de Detroit… y, por supuesto, el detalle físico crucial: el bigote. Un papel que convirtió a Tom Selleck en una estrella, aunque –¿por suerte?– el contrato con el programa lo obligó a rechazar el rol de Indiana Jones.

Vehículo: Ferrari 308 GTS. De un deslumbrante color rojo, pertenecía a Masters, pero Magnum podía usarlo a su antojo, al punto que ambos eran inseparables. En las ocho temporadas se usaron tres modelos de 308: GTS 1979, GTSi 1981 y GTS QV (Quattrovalvole) 1984. La 308, el modelo “barato” de Ferrari por aquellos tiempos, también es reconocida como uno de los autos más bellos de la década del 80. Se trata de un convertible tipo targa, con motor V8 central de 3 litros. En el programa se usaron dos versiones: una para colocar las cámaras, y otra para mostrar a Magnum conduciendo esta belleza, preparada para albergar (a duras penas) su metro noventa de estatura. Tan intensa llegó a ser la relación entre la serie y la 308 GTS que todavía hoy se la conoce como “la Ferrari de Magnum”.

El auto fantástico (The Knight Rider, 1982-1986)

Serie: Michael Knight (David Hasselhoff) se dedica a defender a quienes lo necesiten y enfrentar a los villanos que se le crucen. Michael trabaja en equipo, pero su compañero no es humano. Se trata de KITT, un auto veloz, ultraequipado, superinteligente, capaz de pegar saltos imposibles y hasta con la capacidad de hablar. El auto fantástico volvió locos a los niños, al punto de los juguetes de KITT manejados a control remoto y demás productos de merchandising hicieron furor. La serie tuvo nuevas versiones, pero ninguna funcionó, ya que no estaba la magia de la original.

Vehículo: Pontiac Firebrid Trans Am 1982. Hermano mellizo del Chevrolet Camaro, el Trans Am fue uno de los autos más usados en el cine y la televisión hollywoodenses durante los ochenta. Su aspecto “futurista” para la época lo hacía el auto ideal para representar el “papel” de computadora rodante. Contaba con un V8 menos monstruoso que los de la década anterior, pero lo suficientemente potente como para moverse con rapidez. En la serie se usaron coches completos y otros adaptados. Sólo quedaron cuatro (muy codiciados, por cierto), más incontables réplicas.

Detalle: KITT tenía una némesis, KARR, del mismo modelo pero en versión “villano”.

Brigada A (The A-Team, 1983-1987)

Serie: Acusados de un crimen que no cometieron, cuatro militares deben vivir al margen de la ley. A pesar de eso, John “Hannibal” Smith (George Peppard), Mario Baracus (Mr. T), Templeton “Faz” Peck (Dirk Benedict) y Murdock (Dwight Schultz) se convertirán en valerosos mercenarios que luchan por los más débiles. Aunque denostada por la crítica, Brigada A devino en un éxito que todavía hoy genera parodias y homenajes. La acción y la personalidad de cada personaje –y la relación entre ellos–, la elevaron a la categoría de clásico y a uno de los principales links con la infancia.

Vehículo: Nuestros (anti) héroes se trasladan en una típica “van” GMC Vandura 1983, conducida por Baracus. Bajo su aspecto utilitario se esconde un poderoso V8 350 y estaba bien tuneada con un alerón en el techo, llantas rojas y negras. Aunque siempre se pensó que la camioneta era toda negra, encima de las franjas rojas el color es gris metálico. En su interior suele contar con varios accesorios según la misión, como una miniimprenta y el kit de disfraces de Hannibal.

Las aventuras de B.J. (B.J. and the bear, 1979-1981)

Serie: B.J. McKay (Greg Evigan) y Bear, su simpático chimpancé, recorren las polvorientas rutas norteamericanas, al tiempo que conocen bellas mujeres y enfrentan a individuos poco confiables, empezando por el Sheriff Lobo (Claude Atkins), personaje tan popular que luego tuvo su propia serie. B.J. provocó que los chicos de la época soñaran con trabajar de camioneros y tener un mono como mascota, y para los más grandecitos, la imagen del final de cada capítulo con B.J. y las señoritas de turno sumergidos en esa especie de jacuzzi de madera (que los yanquis denominan hot tub) es una imagen imborrable… Al igual que El auto fantástico y Magnum P.I., Las aventuras de B.J. fue creada por el productor Glen A. Larson.

Vehículo: Camión Kenworth K100 Aerodyne, rojo y blanco. El vehículo perfecto para encarar aventuras en las larguísimas rutas del oeste americano. El gigantesco Kenworth, con su cabina frontal más “amigable”, era ideal para representar el papel de “camión bueno” frente a los otros camiones con motor delantero y aspecto mucho más  agresivo que generalmente manejaban los malos de turno. Kenworth le cedió el modelo a Universal, y cuando la serie terminó, el camión con la leyenda “Billie Joe McKay, owner operator, Milwakee-Wisconsin” pintada en las puertas, fue subastado en 280 mil dólares.

Los Dukes de Hazzard (Dukes of Hazzard, 1979-1985)

Serie: Los primos Bo y Luke Duke (John Schneider y Tom Wopat, respectivamente) combaten contra los malos en Hazzard, su pueblito natal. Al no poder llevar armas de fuego debido a un pasado criminal, sí cuentan con una máquina no menos potente y muy veloz, capaz de saltar un pantano entero: el auto de los primos, mejor conocido como General Lee. El carisma de los protagonistas, las persecuciones alocadas y los encantos de la prima Daisy (Catherine Bach) contribuyeron al fenómeno del programa. Pero una de las piezas fundamentales (sobre todo, en lo referente al merchandising) seguía siendo el mencionado General Lee. De hecho, el auto recibía más cartas de admiradores que los actores.

Vehículo: El General Lee –bautizado así en honor a un famoso militar sureño de la guerra de secesión estadounidense– es nada menos que un Dodge Charger R/T 1969, un ícono de la generación de muscle cars americanos. El color naranja, el número 01 pintado en los costados, las puertas fijas (los personajes entraban por las ventanillas) y la la bandera confederada en el techo eran sus rasgos inconfundibles. Tan sureño era el auto que la bocina emitía las inolvidables primeras doce notas de “Dixie Land”, el himno confederado. El General Lee gozaba del famoso motor V8 HEMI (Dodge lo denomina así porque tiene las cabezas de pistones hemisféricas), de esos que desaparecieron luego de la crisis del petróleo y hacían suspirar a los amantes de la potencia bruta. La producción debió comprar cientos de ejemplares, ya que, debido a las secuencias de acción, era destruido un auto por capítulo. En la sexta temporada, los vehículos reales fueron reemplazados por miniaturas.

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