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Lunes 7 de octubre de 2013
Diseño Pro

Audi A3: Alta Fidelidad

“Más diseño que estilo” podría haber sido el título de esta nota. Audi sigue adelante con una estrategia conservadora que pone énfasis en la precisión por sobre el impacto para fidelizar a sus clientes.

Al describir el diseño de cualquier Audi tenemos la necesidad de hacerlo desde un lugar al que la marca llegó sola: el liderazgo. Para llevarlo a un idioma común, si Messi no mete al menos un gol por partido se lo critica, pero sigue siendo Messi.

Cuando observamos lo contagioso que fue el estilo que Audi derramó en los últimos años dentro del grupo –y fuera de él–, tomamos verdadera dimensión del éxito de la marca en este sentido. Rupturista, moderno, racional son algunos de los adjetivos que “le calzan” a la estrategia de estilo elegida a mediados de los 90, pero que hoy pierde la primera palabra, o mejor dicho, la reemplaza.
El nuevo Audi A3 sigue siendo moderno y racional, pero dejó de ser rupturista para pasar a ser evolucionista, y su estrategia de diseño dejó de concentrarse en el estilo para enfocarse en la calidad de construcción, la modularidad y la optimización del peso. Es como si la racionalidad que expresa su estilo, la hubieran trasladado al diseño en general.

El porqué

Si buscamos razones para que esto se dé, podríamos pensar que China, principal mercado de Audi en el mundo, es una plaza más clásica y que un estilo pretencioso y vanguardista podría no ser comprendido y por ende no aceptado. Un riesgo que implicaría enormes pérdidas en un mercado que pasó de 1 a casi 20 millones de autos en poco más de una década, y que se encuentra en un momento en donde todas las marcas (y en todos los rubros) están intentando posicionarse, antes de que llegue a su meseta operativa.

La segunda razón podría ser simplemente una decisión estratégica de tener una línea que sea clásica, al estilo de los japoneses de Honda o Toyota, que deciden ser así ya que al tener que satisfacer los gustos de todos mercados del mundo, la única alternativa de bajo riesgo es la del estilo conservador. Lo raro es que en este segmento el target etario exige algo más fresco y descontracturado. Claramente no iba a ser el A6 la punta de lanza de un nuevo estilo revolucionario. Si analizamos la competencia directa, tenemos al Clase A y al Serie 1. En el primer caso tenemos un auto osado, con intenciones de romper el mercado y con una estrategia que debía comunicar que “Ahora hay un Mercedes donde antes no había” (con permiso de Nissan). En el otro rincón, el BMW sí es más clasicón y coherente con la alta gama de la marca, si bien rompió con la línea joven del modelo anterior, ahora pasa más desapercibido.

Y la tercera razón puede tener que ver con un retorno a los orígenes. Con respecto a la competencia, el Audi A3 es el más cuadradito, más urbano y menos lanzado de todos. Hilando finito, lo que más contribuye en este aspecto, es un pilar C arquitectónico y angular. Si probáramos transformarlo en un arco, le otorgaría más dinamismo, fluidez y modernidad. Pero claro, le quitaríamos uno de sus elementos más icónicos, ya que fue tomado del Quattro original de 1984 (y más recientemente retomado en el Quattro Concept presentado en Paris en 2010). Visto que Audi está revisando su riquísima historia, no sería descabellado pensar que Wolfgang Egger, director de diseño, pretenda capitalizar este relato de manera estilística. De hecho el interior cobró un poco más de deportividad con las salidas del aire redondas (bien TT) y con configuraciones de tapizados más racing.

Estilo High Fidelity

Según Egger, la vista lateral del auto expresa “un equilibrio y una clase típica de coches de gama alta del pasado, con un diseño de cabina retrasado y un largo capó. Esta postura cambia el ‘peso’ sobre las ruedas traseras y hace que el coche parezca avanzar rápidamente”. Estas proporciones se mezclan con señales típicas del estilo Audi “en un nuevo contexto de formas que se han vuelto más decisivas, definidas y delgadas, con superficies que recuerdan a algunos coches deportivos del pasado hecho totalmente de chapa batida a mano”.

Comparado con las tendencias actuales de superficies escultóricas, el Audi A3 es bastante discreto, en una clara apuesta por la precisión más que por el impacto. La “línea tornado” cumple un rol fundamental, cortando la neta superficie lateral del auto por debajo de la línea de cintura, y generando un hombro bien definido. El espacio entre el arco de la rueda delantera y la línea tornado es muy pequeño, generando ese tipo de tensiones que son percibidos casi subliminalmente pero que generan una imagen decisiva. La línea tornado se ve complementada por un atípico pliegue a modo de “tajo” en la base de la puerta, que también aporta dinamismo aunque no termina de integrarse a la tranquila armonía general del auto.

Nueva plataforma, nuevo interior

La nueva plataforma también dio a los diseñadores de interiores más libertad, lo que resultó en mayor espacio, una ergonomía mejorada y una posición de asientos más baja y deportiva. El A3 también marca el comienzo de lo que Egger llama una “revolución en el interior”: el desmantelamiento de la consola central, dedicada a la electrónica y la liberación de espacio físico por debajo. El resultado es un tablero horizontal con una ligereza visual muy contemporánea, atravesado en toda su amplitud por un moldeado tridimensional que contiene, en el centro, una serie de pequeños botones levemente evocadores de los interruptores utilizados en los autos del pasado.

Conclusión

Sea cual sea la razón, lo cierto es que el A3 se transformó, desde su lanzamiento en 1996, en una marca dentro de la marca. En Móvil solemos decir en estos casos que se trata de un público que no renueva el auto, si no que renueva su A3. La fidelidad en estos casos es un factor crucial.

http://youtu.be/nnhFoxiBWYI

¡Lee esta nota completa de José Luis Denari en Móvil #10!

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