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Viernes 19 de octubre de 2012
Entrada libre y gratuita

Caravaggio y sus seguidores llegan al Bellas Artes

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El Pabellón de exposiciones temporarias del MNBA albergará las obras del mítico pintor barroco en una muestra de nivel internacional.

Desde el próximo 25 de octubre y hasta el 15 de diciembre se inaugurará en el Museo Nacional de Bellas Artes la muestra Caravaggio y sus seguidores, con el auspicio de la Embajada de Italia, el patrocinio de Case IH, New Holland, Iveco Argentina y Fiat Auto Argentina y el permanente apoyo de la Asociación Amigos del Museo Nacional de Bellas Artes.

Tras su presentación en la Casa Fiat de Cultura de Belo Horizonte y en el Museo de Arte de San Pablo, la exposición llega a Buenos Aires con más de veinte obras procedentes de renombradas instituciones italianas y colecciones privadas de Italia, Malta e Inglaterra, para conmemorar el cuarto centenario del fallecimiento de Michelangelo Merisi de Caravaggio (1571-1610), uno de los más importantes representantes del barroco europeo, integrándose a un destacado conjunto de sus obras y a un grupo de piezas de artistas de la época directamente influenciados por su producción y su técnica (los Caravaggistas), entre ellos Artemisia Gentileschi, Bartolomeo Cavarozzi, Giovanni Baglione, Hendrick van Somer y José de Ribera.

El pintor que nació probablemente en Milán, se trasladó con su familia a la villa de Caravaggio en 1576, huyendo de la peste que asolaba su ciudad natal. Su estilo -conocido como “tenebrista”- combinaba fondos negros con focos de luz intensa, y fue probablemente uno de los artistas con mayor influencia en la historia de la pintura. Sus obras evidencian una existencia impetuosa y turbulenta, con escenas de tema religioso de marcada violencia y crueldad, en las que puede verse un enérgico contraste entre los fondos oscuros y los personajes bañados por una luz fuerte y dramática, principal característica de su producción. Estas pinturas también se definen por un marcado realismo en la representación de los personajes, sus vestimentas y los objetos que los rodean.

El primer núcleo de la muestra estará compuesto por las obras del gran maestro lombardo: San Jerónimo escribiendo (1605-1606), de la colección de la Galleria Borghese y San Francisco meditando (1606), del Palazzo Barberini. Asimismo a este bloque pertenecen Medusa Murtola  (1597), de una colección particular, y San Juan Bautista que alimenta al cordero, pintura del siglo XVII también de una colección privada, que se exponen  por  primera vez después probarse su autenticidad. Además se exhibe el Retrato del cardenal (Benedetto Giustiniani), (1599-1600), de la Galleria degli Uffizi; pintura que, como la Medusa Murtola, sale de Italia por primera vez y pertenece a una época muy productiva del artista, en la que logró un gran dominio de la técnica pictórica. El módulo se completa con San Genaro decapitado o Santo Agapito (c. 1610) (atribuida a Caravaggio) de la colección del Museo Diocesano, y San Francisco meditando (1606-1618), copia de autor, proveniente de una colección privada.

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