Google+

Miércoles 27 de febrero de 2013
Federico Wiemeyer: el pibe tecno

“La Coupe Fuego GTA es mi De Lorean personal”

Por Fotos: Japo Santos
Federico Wiemeyer Móvil 0

Te mostramos por qué ser nerd está de moda en una imperdible entrevista con Federico “Dexter” Wiemeyer.

Hace un tiempo no muy lejano, el calificativo nerd sonaba casi a burla. Pero en los últimos años, con el auge de la tecnología, estos personajes siempre muñidos con sus infaltables anteojos de marco negro han pasado a ser respetados y admirados. Federico Wiemeyer –conductor de TN Tecno y referente indiscutido del mundo geek– es un fiel exponente de esta tribu, aunque bajo ese aspecto techie, encontramos a un tipo que sigue prefiriendo un salvaje Dodge Charger por sobre un ecológico Prius…

¿Cómo es tu relación con los autos?
Me encantan, pero mi relación con ellos es bastante normal. Para mí, son una fuente de mucha utilidad y mucho placer. Eso con respecto a los autos de verdad, porque también colecciono autitos a escala 1/64, de los que debo tener más de cuatrocientos. Ahí es donde me enganchás por el costado nerd [risas].

¿Y cuál es el auto perfecto de un nerd?
Cualquiera te diría que el Toyota Prius, porque es lo más parecido a un nerd que hay en el mundo de los vehículos. Pero el auto con el que todo nerd siempre soñó –y me incluyo– es sin dudas el De Lorean. Tiene todo: es vintage y futurista a la vez; con gadgets increíbles, como las alas de gaviota; se hicieron pocos, por lo que es coleccionable; y además, claro, ¡es el que “se usa” para viajar en el tiempo! [risas]

¿Cuál fue tu primer coche?
Fue un Falcon modelo 78, con motor 3.6, que usé y adoré durante diez años. La única vez que me dejó a pie, me lo arregló un tipo del ACA con un palo de escoba. “Pibe, arrancá”, eran los carbones del burro pegados [risas]. Era de mi papá, no lo elegí yo, pero lo disfruté muchísimo: viajé en familia, con amigos, con las novias que tuve en su momento, cargué instrumentos musicales. Con él hice de todo. Y salir solo en el Falcon a la ruta escuchando radio AM –que tiene ese placer vintage– era inigualable.

¿Alguna anécdota?
Bueno, te imaginarás que muchas locuras encima del auto no tengo, je. Sí recuerdo una con el Falcon: como lo compartía con mi hermano, habíamos diseñado un sistema de ecuaciones para calcular cuánta nafta había consumido cada uno…

¿Qué auto tenés ahora?
Tengo dos: un Golf Mk IV, que es el “de la familia” (y que tengo que cambiar dentro de poco), y una coupé Fuego GTA modelo 89, que es mía y solo mía. Fue el primer coche que de niño supe que quería tener, desde una época en la que todavía jugábamos mucho en la vereda y a los autos los veíamos pasar. Al de los Duques de Hazzard lo veía en la tele, pero a la coupé Fuego la veía pasar en vivo y en directo. Así que hace un par de años me pude dar el gusto de comprarme una GTA plateada impecable, que no es la más original de todas, pero tiene todo el rediseño que le hizo Berta. Creo que es lo más parecido a un De Lorean que puedo llegar a tener [risas].

¿Cómo te llevás con la tecnología en el auto? ¿Sos de ponerle todos los gadgets que podés encontrar en el mercado?
¡Nooo! Más bien todo lo contrario. Ahí me reconozco más nerd que geek [N. del E.: adicto a la tecnología]. Soy muy purista en ese sentido, me gustan las cosas lo más originales posibles. Con decirte que al Renault 18 Break (mi segundo auto) le saqué el reproductor de CD y lo reemplacé por un pasacasete, que es lo que correspondía según el manual. Bueno, es esa cosa de no sacar los muñequitos de las cajas o las envolturas [risas]. Pero por supuesto que disfruto de todos los adelantos que traen los coches modernos.

Si fueras un auto, ¿cuál te parece que serías y cuál te gustaría ser?
Mhhh… Yo me siento como un Subaru Impreza, un fierro que sirve para todo, desde llevar a los chicos a la escuela hasta correr en la autopista, incluso con aptitudes para el rally. Pero tengo que reconocer que la gente me ve más como un Fiat 500, por lo chiquito. Lo cual no está mal, porque el 500 también es vintage y moderno a la vez, tecnológico y con su onda [risas].

¿Tus cinco favoritos de todos los tiempos?
¡Ah, no! ¡Le estás haciendo una pregunta de top five a un nerd! [risas]. Es dificilísimo, y lo pensé muchas veces, pero mi lista sería esta: 1) Ferrari 250 GT Lusso, porque es el más hermoso que se hizo; 2) Audi TT original: la primera vez que lo vi fue como un De Lorean que había venido del futuro; 3) Golf GTI 76, es como un placer vintage; 4) Ami 8, porque detrás de su aparente fealdad tiene muchísima onda; y 5) De Lorean, ¡naturaleza obliga!

Estando tan en contacto con los últimos avances tecnológicos, ¿cómo ves el futuro del auto?
No tengo ninguna duda de que se vienen los autos eléctricos. Todos estos modelos de los que estuvimos hablando van a ser piezas de museo. Me parece que está bien, que es un camino lógico e inevitable. Lo que me molesta es que los mercados que consumen autos eléctricos hoy –Europa y Estados Unidos–, bajo ese precepto “ecológico”, cambian el Toyota Prius todos los años, y para fabricarlo, hay que quemar carbón, hacer chapa y baterías contaminantes. Al final, se contamina mucho más que si te comprás un buen coche diesel y lo tenés durante cinco años. Veo una contradicción muy fuerte ahí. Deberían hacer autos eléctricos que duren diez años y convencernos de que son lo suficientemente lindos como para que no queramos salir desesperados a cambiarlos por el modelo nuevo. Termina siendo más ecológico andar quemando nafta en un Charger V8… [risas].

Infaltable: ¿qué videojuego automovilístico recomendarías?
Sin dudarlo: Driver, un videojuego en el que a medida que avanzás te va habilitando escenas de películas famosas como Bullit, los Blues Brothers o la original de 60 segundos. ¡Imperdible!

Fotos: Maia Croizet

COMENTARIOS