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Jueves 31 de enero de 2013
José Luis Denari
Ferrari F12 Berlinetta

Escultura aerodinámica

La Ferrari más poderosa y rápida que jamás haya pisado el pavimento merecía un diseño a esa altura.

Presentada en el último Salón de Ginebra, la Ferrari F12 Berlinetta es el nuevo buque insignia de la legendaria marca de maranello, que viene a reagrupar la identidad estilística de la firma detrás del más noble de los objetivos del diseño: la forma al servicio de la función.

Es que desde hace un tiempo, cada lanzamiento de una Ferrari era un evento raro y precioso. Los hombres de Maranello se tomaban su tiempo para desarrollar y lanzar cada nuevo producto y así lograban que cada modelo se consolide en el tiempo y se convierta en una pequeña leyenda. Pero el presente dice que la profusión de modelos y versiones es la norma, hasta llegar incluso a 3 nuevos autos en los últimos 4 años.

Por supuesto que esto tiene una razón de ser. Siguiendo la tendencia de la mayoría de las marcas de autos, Ferrari adoptó una estrategia de multiplicar su gama de productos para adecuarse lo mejor posible a las diversas necesidades (habría que decir caprichos en este caso) de sus potenciales clientes. En un sentido, podría decirse que la estrategia fue exitosa, ya que las ventas del Cavallino no han parado de crecer en los últimos años (empujadas en gran medida por la demanda árabe y china). Pero la otra cara de la moneda es que la imagen de la marca comenzó a ver diluida su potencia. Como ejemplo, vale decir que cualquier aficionado (no fanático) de la marca puede recordar a la controvertida Testarossa, pero se verá en problemas para reconocer cuál es cuál entre las F430, 575, 599, 612 Scaglietti, 458, California, Superamerica, SA Aperta, FF, 599 Fiorano…, todos modelos de los últimos 7 años. Por supuesto que bellos y extraordinarios autos, pero… ¿cuántos de ellos van a pasar a la historia?

Frente agresivo, cola sensual

La cara de la nueva F12 es la versión evolucionada del diseño de la FF, presentada un año antes. Está dominada por la enorme parrilla en forma de sonrisa, pero las tomas de aire laterales y los conductos de refrigeración de los frenos están separados visualmente de la superficie superior por una serie de paneles con forma de cuchillas. Esto permite dos distintos “sectores” en la trompa y reduce el impacto visual de una gran parrilla.

El capot está esculpido para canalizar el aire hacia el aero-bridge, en una clara demostración de la relación forma-función. Un detalle aparte son lámparas redondas enmarcadas en unas ópticas verticales con LEDs apilados a los costados, con una apariencia muy hi-tec. Aquí la opción fue decididamente por la modernidad. El resultado global es una apariencia bastante “alienígena” y muy agresiva pero, por el efecto de la gran parrilla en forma de sonrisa, da una expresión más “trastornada” que enojada.

Hacia la parte trasera es donde se ve un poco más el partido estilístico retro. Las luces traseras circulares son un claro homenaje a la herencia ferrarista, y si bien contrastan fuertemente con el look tecnológico de las delanteras, están en consonancia con la intención de hacer el auto más sensual y clásico que los modelos anteriores. En una clave más moderna, toda la gráfica trasera está dominada por una suerte de “T”, que envuelve a las ópticas y se integra con el difusor en la base de la parte trasera, alejándose de la tradicional horizontalidad característica de la marca.

¿Un nuevo ícono?

Hace ya algún tiempo que para los verdaderos puristas, Ferrari había perdido el rumbo, a la conquista mercados exóticos. Muchos extrañan aquel espíritu de autos más simples, menos pensados para seducir a nuevos ricos, y más conectados con el verdadero diseño italiano. La F12 intenta amalgamar esos dos mundos, aunque sigue poniendo el impacto por sobre el refinamiento.

 

Leé esta nota completa en Móvil #7

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