Google+

Martes 9 de octubre de 2012
José Luis Denari
Diseño Pro

Ford Kinetic Design: Se mueve hacia adelante

KINETIC

“Energía en movimiento”, “Seguí moviéndote”, “El movimiento nos inspira”, o la variante genérica “Kinetic Design Atraction”… La apuesta de Ford por el diseño es evidente, y se manifiesta en toda una campaña comunicacional basada en su nuevo estilo de origen europeo. El desafío ahora es hacerlo durar.

Hace poco más de quince años, Ford Europa lanzaba su modelo Ka y con él hacía debutar en escena el estilo New Edge, un lenguaje de diseño que se aplicó a todos sus modelos de entonces y que dio lugar a “nuevos clásicos” (como el Focus de 1998) y también a piezas de arte rodante (como el concept GT 90). New Edge combinaba suaves volúmenes regulares con líneas, pliegues e intersecciones agudas –mayormente curvas de radios regulares– que “tensaban” las superficies, otorgando carácter y agresividad a las carrocerías. Justamente de estas líneas e intersecciones “filosas” surgió la expresión “New Edge” (edge significa ‘filo’), que a su vez remitía a “New Age” (‘nueva era’). La compañía no estaba equivocada, ya que el estilo representó una pequeña y exitosa era en el diseño de Ford, y marcó la pauta de cuán importante podía ser un lenguaje común aplicado a todos los modelos para remozar la identidad de la marca.

Pero no hay momento más traumático, desde el punto de vista del diseño, que tener que cambiar la imagen de todos los productos de una firma, en especial cuando hay que reemplazar una impronta tan fuerte y exitosa como New Edge. Renovar el diseño de un vehículo es una tarea titánica en la cual todos los departamentos –en especial los de márketing, ingeniería y diseño– se ven involucrados fuertemente. Esta labor comienza siempre con un brainstorming en el que se analiza cuál es el “ADN” (la identidad) de la marca, y cómo está posicionada en la mente del consumidor. Los diseñadores transforman las palabras claves y los conceptos que van surgiendo en ideas rectoras, y plasman esas ideas en el diseño.

En el caso de Ford, las respuestas iniciales fueron sencillas de encontrar, ya que se trata de una marca con un fuerte arraigo local en los mercados donde está instalada, y es bien identificable para la percepción del cliente. Cuando decimos Ford surgen palabras como tradición, fuerza, robustez, durabilidad y confiabilidad. Lo que faltaba identificar, para que los diseñadores comenzaran a esbozar las primeras líneas, era aquella palabra distintiva que proyectara al futuro la nueva imagen de la marca, y esa palabra era “movimiento”. De eso justamente se trata el Kinetic Design, el nuevo estilo que llegó de la mano de Martin Smith –Director de Diseño de Ford Europa desde 2006–, para iniciar otra era en el diseño de Ford.

Energía cinética

La energía cinética es aquella que posee un cuerpo en movimiento, y en el Kinetic Design ese movimiento está dado por una combinación entre líneas y superficies. La característica fundamental del Kinetic Design es expresar dinamismo en cualquier condición. Dicho de otra manera, se basa en transmitir movimiento a pesar de que el auto se encuentre detenido.

Para lograr este efecto se trabajó fuertemente en algunos elementos estilísticos concretos. El primero lo encontramos en la zona frontal. Aquí, la parrilla y la toma de aire inferior –de forma trapezoidal– conforman la nueva cara de la marca, común a todos los modelos. A diferencia del New Edge, la trompa del auto deja de ser fría y racional –basada en el efecto estético de la interacción gráfica de líneas y superficies–, para pasar a ser más agresiva y pasional. En efecto, la parrilla inferior conforma una suerte de gran boca mucho más “hambrienta” de aire y movimiento. Del mismo modo, las luces abandonan la forma arqueada para aguzarse y estirarse sobre el guardabarros, reforzando la idea de aceleración.

Lo mismo sucede con el tratamiento de las líneas y superficies en el sector lateral del auto. Nuevamente desaparecen las rectas y los filos para dar paso a líneas generadas por superficies plegadas. Los elementos fundamentales para dar un carácter dinámico al conjunto son, sin lugar a dudas, una línea de cintura –definida por la base de la zona vidriada– que asciende en forma muy pronunciada, y una “línea de carácter” que, reforzando a aquella, acompaña la inclinación y recorre todo el lateral en arco, desde la rueda delantera hasta el grupo óptico trasero, pasando por las manijas de las puertas. Entre los diseñadores, este tipo de línea es denominada usualmente bone line o crease line (“línea de hueso” o “línea plegada”), por su forma volumétrica y por el hecho de que parece haber sido esculpida a partir de un sólido (a diferencia de las líneas con filo más “gráficas” usadas en el New Edge).

Es cierto que el hecho de generar dinamismo a través de la pronunciada inclinación de líneas no es una gran novedad en el mundo del diseño automotriz. Pero lo que hace tan efectivo al Kinetic Design es la sumatoria de elementos que, combinados, generan una sensación visual en tensión: la de un cuerpo metálico a punto de lanzarse hacia adelante.

Del concepto a la familia de productos

Todos estos elementos rectores del Kinetic Design fueron observados en el concept car Iosis, presentado en el Salón de Ginebra de 2006. Como todo concept, el Iosis fue un ensayo de estilo que puso a consideración de la prensa especializada y el público en general la nueva apuesta estilística de Ford. El Iosis, una suerte de sedán del segmento D, fue de inmediato seguido por el Iosis X que, en un formato crossover, mostraba el Kinetic Design de manera mucho más agresiva. El primer modelo Kinetic de serie fue el Mondeo de 2007, claramente prefigurado en dimensiones y proporciones por el primer Iosis.

Pero esbozar un lenguaje de diseño común para toda una marca es una tarea monumental. Cada auto perteneciente a un segmento particular tiene sus propias necesidades; no se trata de copiar y pegar desde un segmento de vehículos a otro, sino más bien de cómo interpretar la filosofía de cada auto de un modo individual. Este es el punto donde se pone a prueba un estilo, máxime uno tan abarcador como el Kinetic Design, que involucra prácticamente cada parte y detalle del auto.

Esta fase crítica se puso a prueba en los modelos siguientes, con resultados que fueron evolucionando. El Focus de 2008 fue un modelo de transición, más cercano a un restyling del modelo 2005, al que se le sumaron algunos elementos del nuevo lenguaje. Más afortunado es el resultado del Kuga (2008), que probó que el estilo era perfectamente aplicable a un crossover con aspiraciones todoterreno. El nuevo Fiesta lleva el lenguaje a su mayor expresividad dinámica, lo que se puede apreciar por la dramática inclinación de las líneas laterales y unas ópticas delanteras tan “estiradas” que llegan casi hasta la base del parabrisas. En el caso del nuevo Ka, la aplicación del lenguaje de diseño no lo priva de mantener la personalidad atrevida y juguetona del clásico modelo de 1998.

¿Quo vadis Kinetic?

El promedio de vida de un estilo suele rondar los diez años. Con ese parámetro, Kinetic Design estaría entrando en la mitad final de su vida útil. Sin embargo, Ford no parece tener intenciones de abandonar este lenguaje de diseño en un futuro inmediato. El nuevo Focus 2011 (que llegará a nuestros mercados recién en 2013), es el primer modelo “segunda generación” de Kinetic Design y lleva el estilo a su punto más alto. Pero eso no quiere decir que se trate de la versión más lograda, y de hecho muchas críticas lo acusan de recargado y barroco. Es que siendo el Kinetic Design un lenguaje muy expresivo, siempre se corre el riesgo de desplazarse a una zona de exhuberancia, que en general va a contramano de una percepción premium por parte de los clientes. Parece haber surgido, entonces, una tensión entre la opción por “profundizar” las características dinámicas del lenguaje y la de “desacelerarlo”, privilegiando criterios de refinamiento y sofisticación.

Últimamente se puede ver un giro hacia la “calma” en los nuevos concepts de Ford, más acorde a su intención de posicionarse un poco más alto en su imagen de marca. El concept car Vertek es un claro ejemplo de ello. Presentado como una prefiguración del nuevo crossover global de la compañía (tanto para reemplazar al Kuga europeo como al Escape americano), el Vertek se despoja del “frenesí cinético”, y muestra un tratamiento más gráfico en sus líneas combinado con un sutil pero efectivo cambio de proporciones. Sin perder las marcas registradas del estilo –la línea de cintura ascendente y la superficie lateral vidriada en forma de arco–, se nota aquí un tratamiento mucho menos agresivo. La línea de carácter es el mejor ejemplo de ello: perfectamente esculpida en el lateral del auto es su elemento más destacado, pero no por su exhuberancia sino por su delicadeza. Para resumir, en palabras de J. Mays, Vicepresidente y Director Creativo de Ford Europa: “Lo premium no es ruidoso; ya no se trata de cómo agregar más [a un diseño], sino de restar hasta que tengamos justo lo suficiente.”

La dirección final se conocerá muy pronto, ya que está anunciada la próxima presentación de un nuevo modelo que marcará un punto de inflexión en el Kinetic Design y un sentido que se aplicará a las nuevas generaciones de modelos. El Salón de Ginebra, en marzo, probablemente sea el lugar donde esto suceda.

COMENTARIOS