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Lunes 26 de diciembre de 2011
Entrevista: Gabriel Schultz

“Nunca tendría un auto de dos puertas, pero hay un Bond que vive en mi interior”

schultz

Cualquier hombre que tenga la valentía para hacer sus famosas afirmaciones merecía estar en el primer reportaje de una revista de autos, aunque Gabriel Schultz no deja de referirse a la relación de estos con las personas en la cotidianeidad.

“Los hombres que estacionan el auto con la palma de la mano ignoran la ubicación del clítoris”; “las mujeres que manejan pegadas al volante son lesbianas reprimidas”; o la clásica: “los hombres que tienen autos de dos puertas son putañeros”… “El hombre cualquiera” detrás de esa sabiduría popular es Gabriel Schultz. Sus máximas, que nacieron como una pequeña sección en el programa Basta de Todo en radio Metro, adquirieron tanta fama que se convirtieron en dos libros, aunque el actual conductor de TVR se desmarque rápidamente: “Ese personaje ya no soy yo, ya no está, me lo extirpé. Cuando algo está bueno hay que dejarlo a tiempo antes de que sea parodia de uno”.

Queda claro que son parte de tu pasado, pero es imposible no tocar el tema. ¿De dónde salían esas máximas?

Era fundamentalmente observación y también mucha provocación. Como la sección del programa era humorística, las que mejor funcionaban eran las que tocaban el tema sexual.

¿Estaban basadas en experiencias personales?

(risas) No, no. Era tirar por tirar, juntar cosas que no tenían nada que ver entre sí, y ver qué pasaba. Aunque en realidad terminamos siendo como un equipo, incluidos los oyentes que mandaban muchas propuestas, y lo que hacíamos era una especie de hipótesis y comprobación, a ver si funcionaban. También había muchas de sentido común, como la de los tipos que andan en autos de dos puertas son putañeros, eso es casi siempre así, porque a esos tipos siempre les gusta la joda.

¿Y vos nunca tuviste un dos puertas?

Yo laburé desde muy chico, y la verdad es que nunca tuve tiempo para la joda. El primer auto me lo compré cuando ya estaba casado; aunque el primero que tuve fue un Renault 12 que me regaló mi abuelo cuando cumplí 18 años. Lo tuve nada más que dos años y lo choqué como treinta veces, era un animal manejando en esa época. El primer día que lo usé, casi me la pongo contra un árbol de frente, y así siguió. Lo chocaba tanto que todo lo que ganaba lo tenía que poner en el auto, entonces dije “basta, listo”, y lo vendí. Eso fue entre 1990 y 1992. Y después no tuve más auto hasta que cumplí varios años de casado: me compré un Duna 92 que fue el primer auto que pagué, más o menos en 1997.

¿Y eso en qué momento de tu carrera fue? ¿Ya estabas en la radio?

Sí, claro, en la radio empecé en el 89, pero todavía no había arrancado en la tele. De hecho ese Duna lo tuve hasta que arranqué en la tele. Un día se me ocurrió tirarme un lance y lo publiqué en deautos.com, casi como joda, y lo vendí al día siguiente. Mi mujer no sabía nada y me quería matar. Para colmo ya trabajaba en “Arde Troya”, que era un programa que iba en vivo de 12 a 1 de la mañana, así que estuve un tiempo volviendo a casa en remise. Después me compré un Escort, y después un 206.

Todos autos bastante tranquilos para un tipo televisivo…

Es que no se gana mucha guita en la tele, bah, al menos yo nunca gané mucho. Pero bueno, después me pude comprar mi primer automático, un Corolla y de ahí a mi primer cero kilómetro, que es el Civic que tengo ahora.

Todos cuatro puertas, automáticos… bastante “achanchada” tu relación con el auto. Casi estilo yanqui.

Sí, totalmente. De hecho mi primer automático lo manejé en Estados Unidos y dije: “¿Che, boludo, por qué hago cambios… si es mucho más lindo así?”. Hacer cambios me parece que es una antigüedad, aunque para el argentino sea de “achanchado”. Con el tránsito que hay ahora es lo mejor que te puede pasar.

¿Te llevás mal con el tránsito?

Es una buena pregunta, porque todos nos quejamos del tráfico pero nadie propone soluciones… y, aparte, todos nos compramos autos… con lo cual, no ayudamos mucho.

Somos todos culpables… pero me parece que la principal culpa la tienen los que nos antecedieron, los funcionarios que antecedieron a estos gobiernos. Es decir, acá no se previó que el tránsito iba a ser mayor cada año, ¿no? Me parece que pasa lo mismo con las cloacas y los edificios. Se siguen construyendo edificios arriba de lugares en donde las cloacas no van a aguantar, entonces ya están saliendo los desechos a la superficie. Con el tráfico pasa lo mismo: vivimos en una ciudad igual a la de hace cincuenta años, pero con una población de autos quince veces mayor; entonces, me parece que echar culpas hoy no tiene sentido. Sí me parece que habría que buscar soluciones y, las soluciones, no están justamente en la tierra, sino que están abajo. Las grandes ciudades tienen grandes redes subterráneas. Si yo supiese que a la salida tengo un subte o un colectivo que me va a llevar hasta mi casa, no uso más el auto. Pero hay que pensar soluciones inteligentes. Yo creo que para lo que el Estado paga de subsidios, el costo del pasaje del colectivo es despreciable, ¿será un veinte por ciento más? ¿Qué pasaría si lo subsidiaran completamente? No se paga más colectivo, están subsidiados, yo creo que así mucha más gente viajaría en colectivo.

¿Y la parte lúdica de tener un auto?

Es que yo tengo una relación totalmente utilitaria con el auto. Nunca corrí una picada, me parece una boludez. Con todo respecto, claro. (risas) Lo mío es racional, absolutamente. Yo no tengo un vínculo pasional con los autos. Sí me apasiona tener auto, pero cada compra que hago, la hago pensando en la utilidad del auto, no en que sea fachero, más allá de que si es lindo, mejor, ¿no? Por eso mis autos siempre fueron de cuatro puertas, como te decía, nunca me compraría un auto de dos puertas… Ni siquiera cuando miro los clasificados, siempre pienso en la comodidad que tiene que tener el auto para que a mí me sirva. Es decir, que tenga no menos de cinco plazas adentro, que el baúl sea grande… y que no gaste mucho en nafta. Eso sí, diesel no me gusta, y gas, jamás.

¿Y cuando eras más chico tampoco?

A mí siempre me gustaron los autos, me fascinaron. Desde chico, y eso que mi viejo tuvo auto una sola vez en su vida y apenas le duró tres años. Bueno, a los 18, 20 años por ahí sí soñaba con algo más canchero y deportivo. Para mí, en esa época, tener un Renault Fuego o una XR4 hubiese sido una gloria. ¡O un Chevrón! El Chevrón de los superagentes era un sueño para mí. En realidad siempre me gustaron los autos de los agentes secretos o de los superhéroes. El Batimóvil, el Aston Martin de Bond…

¿Te gustaban las películas y las series o te identificás con los personajes?

(risas) Ah, sí… puede ser que yo tenga una especie de vía de escape de lo que soy en la vida. O sea, en mi vida soy un tipo tranquilo y familiar, pero en algún lugar de mi inconsciente está ese tipo viajero, intrépido… que evidentemente no soy… y no seré (risas). Entonces uno siempre proyecta para el lado que no es… porque si no, digamos, ser fan de tipos de película que se parecen a mí es… un poco triste. Evidentemente, en mi fantasía están esos tipos de personajes que son así, aventureros, intrépidos, audaces… muy distintos a lo que soy yo.

Por eso elegiste el Aston Martin para las fotos…

Sí, sí, pero fue solo para sacarme una foto. Es un auto soñado por lo que representa el personaje que lo utiliza, no por el auto. O sea, lo mismo que el Batimóvil… ponés un Batimóvil y también me gusta porque yo soy fanático de Batman y de James Bond. Ahora que lo pienso, hubiese elegido el Lotus de la “La espía que me amó”, ¡el anfibio!

Pero un auto así no me lo compraría ni loco. Yo nunca me compraría un auto de dos puertas… o un convertible.

¿Ni aunque te sacaras el Loto?

Para usarlo no, ni en pedo…

¿Y como objeto?

Es que tampoco me parece bien tener como objeto un auto en el garage. Esa gente que colecciona autos es para mí como los pisteros, los respeto pero no los entiendo. Tener un garage con tres autos así, salvo que sea una inversión, en ese caso tal vez sí, en vez de coleccionar cuadros… Lo que no entiendo es lo de los jugadores de fútbol, que apenas ven un mango se compran el beeme. Si me decís los pibes que ya la hicieron como Di María que tiene un R8…, pero ves a Maxi Estévez en un superauto y me parece que la está malgastando. Estos pibes deberían tener alguien que los aconseje un poquito y les diga “no hace falta, boludo, que te comprés un auto de 200.000 dólares… no hace falta…” (risas)

¿Y cuál es tu límite entonces?

Para mí, mi límite es el diez por ciento de lo que tenés, contando casa, ahorros, todo. Poner todo en un auto siempre me pareció mal; primero una buena casa, viví tranquilo. Bah, así fui educado… capaz que me equivoco y es una boludez, pero prefiero eso. El auto es un elemento de confort, pero no es lo más importante que tengo.

¿Y si te alcanzara para más?

Me tiraría a un Audi.

Pero te podrías comprar un A4 usado perfectamente

Es que ahora que tuve mi primer cero me mal acostumbré… tendría que ser de una viejita que lo dejaba en un garage…

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