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Martes 3 de septiembre de 2013
Retro

Italdesign Aztec: exotismo ochentoso

El Italdesign Aztec de 1988 buscaba dar sentido a los ’90 redescubriendo lo clásico, aunque terminó como una pieza de colección para los más excéntricos.

El Aztec se presentó en el Salón del Automóvil de Turín de 1989, logrando el reconocimiento excepcional de la prensa y el público. El original e innovador concepto detrás del vehículo de Giugiaro anunciaba el enfoque que buscaba caracterizar a la década del noventa: el redescubrimiento de lo clásico y el regreso de los descapotables deportivos y las coupés de producción en serie; y esto debía estar alineado con la satisfacción de poseer un producto que muestre toda su potencia visual.

La exótica carrocería del Aztec de Italdesign fue construida en aluminio, fibra de carbono y kevlar, además del plexiglass que constituía al techo desmontable. Para que el conductor y su acompañante puedan conversar en cabinas diferentes, se incluyó un intercomunicador, que además no era el único guiño tecnológico. En el exterior de esta barchetta se incluyó una interfaz que, entre otras cosas, permitía conocer datos como el nivel de nafta, aceite o líquido de frenos y activar una toma de corriente de 12 voltios o una conexión hidráulica introduciendo unos códigos numéricos de tres dígitos.

El precio del Aztec iba a la par de su exotismo, y se fabricó bajo encargo con un precio incluso superior al de una Ferrari Testarossa 512. Hoy en día existe la posibilidad de adquirir un prototipo nuevo e ideal para los más excéntricos, con solo 100 kilómetros recorridos. La compañía británica Specialized Vehicle Solutions Ltd. es la encargada de conservar el único coche que se registró por aquel entonces en el Reino Unido.

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