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Lunes 18 de marzo de 2013

LaFerrari

La casa italiana pateó traseros en el Salón de Ginebra con su nuevo hiperauto, del que solo se fabricarán 499 unidades (¡y ya están todos vendidos!).

EL artículo “la” puesto delante de un sustantivo se usa muchas veces a modo de síntesis. Indica que, en determinada categoría, algo es insuperable y resume todas las cualidades posibles. Como diríamos en Argentina: “la posta”.

Los muchachos de Ferrari parecen tan confiados de su nuevo producto que usaron ese recurso retórico para el nombre de su nuevo hiperauto, que se alinea entre los sucesores de la legendaria F40 de los años noventa. “LaFerrari”, así se llama, en una denominación que pretende englobar todo lo bueno que la marca hizo alguna vez.

Según Luca di Montezemolo, presidente de la marca del Cavallino Rampante, esta nueva creación busca ser una síntesis real de la palabra que mejor define a la compañía: excelencia. En esta oportunidad, el vocablo se traduce en tres vectores irrefutables e inconfundibles: innovación tecnológica, estilo y emoción a la hora de conducir. Desde su sistema de propulsión híbrido, la construcción en fibra de carbono, la aerodinámica con cifras récord hasta sus prestaciones de competición, LaFerrari conforma un todo sencillamente asombroso.

La meta de los ingenieros de Maranello era conseguir una distribución ideal del peso (un 59% en el eje trasero) y una distancia compacta entre ejes, algo que logran situando todas las masas entre los ejes del coche y lo más cerca posible del suelo para acortar el centro de gravedad (unos 35 milímetros), garantizando una conducción dinámica.

Para el diseño del habitáculo, que cuenta con un asiento anclado y hecho a medida del conductor, con pedales y volante ajustables, se contó con la colaboración de los pilotos Fernando Alonso y Felipe Massa. El chasis, que incluye cuatro tipos diferentes de fibras de carbono –todas ellas laminadas a mano–, mejora la rigidez torsional y del conjunto (en un 22%) logrando a su vez reducir el peso.

El LaFerrari es el primer coche en la historia de la marca de Maranello impulsado por un sistema híbrido HY-KERS. Monta un motor V12 de 6.262 CC que entrega 800 CV hasta las 9.250 revoluciones por minuto. A esto se suma un segundo motor, de tipo eléctrico y 120 kW (163 caballos), que va acoplado a la caja de cambios F1 e-DCT de doble embrague y siete relaciones, le permite lograr una potencia combinada de ¡963 caballos!

El motor eléctrico se alimenta de un pack de baterías anclado al suelo del chasis, que se recargan al accionar los frenos y cada vez que el V12 genera más par del que se le solicita, por ejemplo, en las curvas. Ese exceso de par, en lugar de ser enviado a las ruedas, se convierte en energía que se almacena en las baterías.

Los técnicos de Ferrari prestaron especial atención a la aerodinámica, con el objetivo de lograr el máximo nivel de eficiencia alcanzado hasta la fecha por un coche de serie. Así, la integración de la aerodinámica activa y del sistema híbrido junto con el resto de sistemas de control dinámico permite que el coche responda de forma inteligente a las acciones del conductor, logrando un equilibrio perfecto entre rendimiento y una experiencia de conducción que promete ser increíble.

El LaFerrari acelera de 0 a 100 km/h en menos de tres segundos y de 0 a 200 km/h en menos de 7 segundos, y su tiempo de vuelta a Fiorano, con el que Ferrari suele comparar sus modelos, está por debajo del 1:20 (es decir, 5 segundos más rápido que el Enzo y unos 3 segundos más rápido que el F12 Berlinetta).

Es, por tanto (y por si le faltaba algo), el coche más rápido de la historia de Ferrari.

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