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Miércoles 20 de marzo de 2013

Lamborghini Veneno: al toro, por el volante

Los italianos utilizan la Tauromaquia como excusa de su 50 aniversario para presentar a la nueva bestia que competirá con los superdeportivos más agresivos del año.

Ante la salida de los nuevos superdeportivos de McLaren y Ferrari, la casa de Sant’Agata irrumpió en el Salón de Ginebra con el Lamborghini Veneno, un vehículo que, además de la típica brutalidad a las que nos tiene acostumbrados desde que se dio a conocer el Lambo Aventador, trata de sintetizar esta actitud de ir por todo basándose en el nombre de un toro. La historia cuenta que se trató de un astado castaño de la ganadería de Moreno Santamaría que hirió mortalmente al novillero sevillano José Sánchez Rodríguez ‘Hipólito’, en la plaza de toros de Sanlúcar de Barrameda, en Cádiz, la tarde del 2 de agosto del año 1914.

De esta forma, la estrategia se orientó a desarrollar un vehículo que como mínimo debía ser sensacional, presentando un diseño arrollador y unas prestaciones dignas de un coche de competición. Y sus cifras lo valan: un motor naftero de 6.5 litros, 12 cilindros y 750 caballos de potencia, que transmite la fuerza a las cuatro ruedas a través de una caja de cambios ISG de siete velocidades; acelera de 0 a 100 km/h en sólo 2,8 segundos; y alcanza una velocidad máxima de 355 km/h.

Se fabricarán solo tres unidades del Lamborghini Veneno, y como siempre ocurre gracias a los caprichos de algunos jeques, ya están todas vendidas. Su precio es de tres millones de euros cada una, valorizando al extremo la agresividad y un impactante diseño repleto de aristas (inevitablemente deja la sensación visual de un animal furioso) en una carrocería y un chasis construidos con pura fibra de carbono.

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