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Viernes 23 de diciembre de 2011
KIA Sportage

Más (Elegante) sport que utility

elegante

Los coreanos no parecen hacerse mucho problema por la historia, el legado y esas cosas. Tal como lo hicieron los japoneses en los 80´s, con gran ímpetu –y una buena dosis de prueba y error–, van perfeccionando sus productos hasta convertirlos en competidores de talla a nivel global. La tercera generación de la Sportage es un fiel exponente de este proceso. En este nuevo modelo Kia puso en práctica las herramientas que últimamente viene usando para posicionarse cada vez más alto en la consideración general: el diseño y la calidad. Para lo primero simplemente fueron a buscar lo mejor que el mercado podía ofrecer, y ficharon a uno de los top ten del diseño actual: el ex-Audi Peter Schreyer, el creador del maravilloso TT. De hecho la Sportage es uno de los primeros “hijos” de Schryer, y el padre tiene razones suficientes para estar orgulloso. A diferencia del dudoso estilo fluidic-sculpture que emplean sus primos de Hyundai, la Sportage es un vehículo con un lenguaje de diseño claro y neto, con un gran acento en el trabajo de proporciones –a la vez elegantes y dinámicas– que no tienen nada que envidiarle, por ejemplo, a una Audi Q5 (¡oh casualidad!). Con respecto a la calidad, los materiales, las terminaciones y los detalles constructivos son indiscutibles; una firma registrada del Grupo Hyundai al que Kia pertenece.

Conceptualmente el nuevo modelo cambia la ecuación de su antecesor en términos de su pertenencia al segmento de SUVs (Sport-Utility-Vehicles) ya que tiene mucho más de Sport que de Utility… Hay que entender que la nueva Sportage pertenece a una nueva generación de SUVs –de los cuales la Honda CRV es la abanderada local–, que parecen estar específicamente diseñadas para circular por las playas… de estacionamiento de los shoppings. Pero atención, esto no quiere decir que no cuente con aptitudes offroad (que las tiene). Sucede simplemente que los caminos agrestes no son su hábitat natural.

La nueva Sportage luce extremadamente bien, y no tiene nada que envidiarles en equipamiento y calidad a sus competidores más “prestigiosos”. Pero como decía aquel futbolista que entraba a la cancha con el peinado recién hecho: no le pidan que cabecee.

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