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Jueves 8 de noviembre de 2012
Renato Tarditti
Mercedes-Benz Clase A

A por todo

A-Klasse Designskizzen

Stuttgart sacudió el avispero del segmento C Premium con este nuevo Mercedes-Benz Clase A, que no tiene absolutamente nada en común con el modelo que solía llevar ese nombre.

Cambio Radical

Cuando fue presentado, allá por 1997, el Mercedes-Benz Clase A fue una pequeña revolución, tanto por las innovaciones que presentaba como por el hecho de ser el primer Mercedes chico, casi “popular”. Con un insólito (para la marca) formato monovolumen y algunos adelantos tales como el piso “sándwich”, el Clase A superó algunos problemas de estabilidad al inicio de su carrera, y se terminó convirtiendo en un pequeño clásico, con más de 2 millones de unidades vendidas.

Pero los tiempos cambian, y antes de que la segunda generación del Clase A pasara a mejor vida, la marca alemana dio un anticipo de lo que sería su sucesor, en una dirección totalmente distinta. Con la presentación del Clase A Concept en el Salón de Shanghái de 2011, mostró que su estrategia de “entrada de gama” ya no iba a apuntar a lo funcional, sino que tenía en la mira un segmento que no para de crecer: el de los compactos premium. Efectivamente, tanto en el segmento A como en el B, muchas marcas se estaban haciendo un festín, aprovechando a toda una generación de jóvenes urbanos de alto poder adquisitivo que buscan autos chicos con altos niveles de equipamiento y prestigio. Mirando a la competencia más inmediata, tanto el Audi A3 como el BMW Serie 1 representan un porcentaje muy grande del volumen total de ambas marcas. A por ellos, entonces.

Proporciones: emulando a un tracción trasera

Que el viejo Clase A haya sido un Mercedes con tracción delantera fue un hecho que sorprendió a muchos, pero que finalmente nadie cuestionó, ya que era un modelo funcional y económico. Pero hablando de un Mercedes con aspiraciones “de Mercedes”, decir tracción delantera es poco menos que una herejía. Por eso, cuando los costos y la ingeniería obligan a ciertas decisiones, el diseño viene al rescate de las viejas tradiciones.

El nuevo Clase A porta con mucho disimulo un motor delantero transversal que en términos teóricos ahorraría mucho espacio y daría una parte delantera corta y compacta. Pero en resguardo de su vieja tradición, los diseñadores proyectaron la trompa hacia adelante y retrasaron el parante A hasta donde pudieron, generando un capot lo suficientemente largo como para “disimular” el sacrilegio de pretenderse deportivo y premium, pero tener su propulsión adelante en lugar de atrás… ¿Cómo comprobarlo? Las proporciones son más parecidas a las de un Serie 1 que a las de un A3.

Interacción compleja

El Clase A presenta dos líneas muy marcadas que se complementan: una que desciende ligeramente desde el guardabarros delantero hasta la puerta posterior –aportando “aplomo y elegancia”–, y otra que sale desde el medio del pasarruedas delantero y avanza horizontal hasta la mitad de la puerta para pegar un marcado quiebre hacia arriba y terminar disipándose en lo alto del guardabarros trasero. Esta última, llamada dropping line (‘línea que cae’) es claramente la más destacada y define el carácter dinámico del auto. Según Gordon Wagener, todo el tratamiento de superficies del auto está inspirado en las olas del mar y en la forma en la que el viento esculpe las dunas en el desierto. Muchas veces estas declaraciones son puro chamuyo, pero viendo la manera en la que ejecutaron esta línea en particular, hay que reconocerle a Wagener que lograron llevar el dicho al hecho.

Interior aeronáutico

Para Wagener, la otra gran fuente de inspiración del auto es la estética aeronáutica, y esto lo vemos claramente en el diseño del interior. La parte superior del tablero intenta recrear la forma de un perfil alar, y los elementos más distinguidos –las salidas de ventilación– están inspirados en las toberas de un avión a reacción. Es destacable la especial atención y cuidado en los detalles y combinaciones de materiales, sobre todo, la sutil aplicación de elementos y superficies cromadas, que le dan al interior una gran distinción sin caer en la típica exageración bling. El diseñador Jan Kaul, responsable del interior del auto, lo resume así: “Si usted se sienta en un Clase A con los ojos cerrados, nunca se podría pensar, al abrir los ojos, que estaba sentado en un vehículo compacto”. Y de nuevo no es chamuyo.

Leé esta nota completa en Móvil #6

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