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Martes 29 de octubre de 2013
Renato Tarditti
La vida sin culpa

Mercedes-Benz CLS

Fotos: Japo Santos
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El oxímoron rodante de Mercedes-Benz se llama CLS.

Dice el diccionario que “oxímoron” es una figura lógica que consiste en usar dos conceptos de significado opuesto en una sola expresión, que genera un tercer concepto. Hace casi 10 años (en 2004 para ser más precisos), Mercedes-Benz dió una demostración de que ese término retórico podía ser llevado al terreno de los autos con la “coupé de 4 puertas”. El Mercedes-Benz CLS es el resultado de ese experimento conceptual, que combina “la deportividad de una coupé, con la practicidad y la elegancia de un sedán” (sic). Por supuesto que en aquel momento todo el conservador ambiente automotriz chilló su disconformidad por tal abuso del lenguaje, pero lo cierto es que una década más tarde casi todas las marcas de lujo (¡incluso algunas generalistas!) se han apropiado de la idea y la venden exactamente con el mismo juego de palabras.

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Pero vayamos al CLS. Lo primero que hay que decir es que impacto visual del auto desplazándose por la calle es bastante parecido a lo que debió haber sido el Nautilus de Julio Verne entrando a un puerto de pescadores. El recorrido visual del CLS es una experiencia religiosa, empezando por la enorme estrella de 3 puntas en la proa casi vertical, siguiendo por el larguísimo capot, pasando un habitáculo totalmente lanzado hacia atrás, para terminar 5 metros más tarde en una gigantesca cola que hace honor al término “voladizo trasero”, porque parece flotar colgada de la rueda posterior. Estas proporciones exuberantes están cubiertas por una piel igualmente provocativa, repleta de líneas con mucho carácter y marcadas musculaturas. El Mercedes-Benz CLS representa una suerte de banco de pruebas de diseño para la marca, que  hereda muchas de las soluciones formales que Mercedes anticipa en sus concept cars. No por casualidad, define mucho del estilo que se va viendo en el resto de los modelos de la marca.

Pero este es solo el comienzo de la experiencia. Como todo verdadero driver’s car (auto orientado al conductor), el Mercedes-Benz CLS logra transmitir las mismas sensaciones de exuberancia al afortunado que pueda colocarse detrás del volante. La versión 350 Sport monta un poderoso V6 de 3.5 litros y 305 CV que lo mueve con muchísima autoridad. Para la 63 AMG  hay reservado un V8 biturbo de 5.5 litros y 557 CV que lo eleva a la categoría de superdeportivo. Sí, con sus 4 puertas, y en medio de un ambiente de lujo y confort que nada tiene que envidiarle al Clase S, salvo por ausencia de la tercera plaza en el asiento trasero.

Exclusivo, transgresor, provocativo. Amado u odiado, pero sobre todo inimputable. El Mercedes-Benz CLS es un auto para disfrutar del éxito y exhibirlo, con ganas, y sin culpas.

CLS2008

El antecesor: CLS 2008

Audi-A7-3

El rival: Audi A7 Sportback

 

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