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Miércoles 5 de febrero de 2014
José Luis Denari
Diseño Peugeot 208

Obsesión por el detalle

Peugeot 208 apertura

Con muchas ideas estilísticas y un interior realmente innovador, el 208 tiene lo que hay que tener para atraer todas la miradas y volver a ser un objeto de deseo, como corresponde a un Peugeot.

El 208 es un auto clave para Peugeot, por muchas razones. Más allá de las pretensiones hacia la alta gama de la casa del león, éste es el modelo que le tiene que dar el volumen de producción suficiente para paliar la crisis del mercado automotriz europeo. Por otra parte, a nivel simbólico, es el auto que tiene que recrear el éxito que supo encontrar, hace 30 años, el –ya clásico– 205; no solo a nivel comercial, sino también para mostrarle al mundo que todavía es el hacedor de los autos pequeños más chic.

Por eso, en todos los aspectos del producto, y sobre todo en el diseño, pusieron “toda la carne al asador”. O “todos los quesos en la tabla”, para decirlo a la francesa. Para eso cuentan con un joven llamado Gilles Vidal, que además de ser un gran tipo, es muy bueno en su labor como jefe de diseño de la marca. ¿Qué es lo que trae de nuevo el 208 para “regenerar” aquella mística que se estaba apagando? La respuesta es simple: mucho diseño.

Proporciones compactas

Para empezar, hay un cuidado balance y equilibrio en sus proporciones. El Peugeot 208 mantiene la distancia entre ejes de su antecesor, pero es más corto, angosto y bajo. El voladizo delantero juega un papel crítico ya que es apenas unos milímetros más corto, pero parece serlo mucho más, gracias a unas esquinas biseladas que reducen el volumen frontal y a las luces no tan extendidas hacia atrás. Esto le da al auto un aspecto menos “narigón” y más compacto, un criterio que se replica a lo largo de toda la carrocería, que en general luce más regordeta, pero a la vez más musculosa, gracias al profuso tratamiento de superficies.

Mucho diseño exterior

El SR1 fue el concept donde se mostró el rumbo estilístico que tendría toda la nueva gama. De él se puede ver en el 208, además de su parrilla “flotante”, el tratamiento de superficies laterales de las puertas, las líneas que enmarcan el logo en el capot, y la atención al detalle y a la terminación de las ópticas y de los cromados. Este estilo no es tan obvio ni tan agresivo en su felinidad, como lo había sido la generación anterior. Es más refinado, mejor acabado y más tecnológico.

Lo primero que se destaca es la parrilla flotante situada en una posición bastante baja y el spoiler inferior anguloso, al estilo VW, que le dan al auto un mentón prominente. Como en todos los pequeños leones desde el 205, el Peugeot 208 mantiene esa expresión astuta y sonriente, aunque ahora la sonrisa luce un poco forzada y tensa, sin que eso le reste picardía a la cara del auto.

La superficie lateral del auto es una de las claves del estilo. Si bien hay grandes diferencias entre las versiones de 3 y 5 puertas, la idea general es la de “cavar” en el volumen del auto para remover peso visual y generar una sensación de mayor ligereza. Esto es más que apropiado, si consideramos que el auto es casi cien kg más liviano que el 207.

A diferencia de varios rivales, Peugeot mantiene el esquema de 3 y 5 puertas, cada uno con elementos específicos de diseño, como el caso de las superficies laterales.

A diferencia de varios rivales, Peugeot mantiene el esquema de 3 y 5 puertas, cada uno con elementos específicos de diseño, como el caso de las superficies laterales.

La arquitectura interior tan radical, con panel de relojes muy alto, tuvo consecuencias en el diseño exterior. La base del parabrisas tan elevada genera una superficie enorme a la altura de la base del parante A, uno de los aspectos menos logrados del auto. En la vista lateral, la altura del tablero es compensada con un escalón ascendente en la base de la superficie vidriada a la altura del retrovisor, que le da un toque bastante original a la línea de la cintura. Hacia la zaga, el 208 mantiene el típico parante C bien voluminoso y sin tercera ventanilla lateral, algo que es una marca registrada de Peugeot.

Los diseñadores decidieron darle al 208 un aspecto bien sexy a la cola del auto, con unas luces traseras muy sofisticadas que “agarran” la línea de pliegue que viene ascendiendo por el lateral, en una interacción muy lograda entre gráficas y superficies. Más polémica es la forma del paragolpes trasero, muy voluminosa y algo blanda y pesada comparada con el resto de los volúmenes más firmes del auto.

Antecesor 1: el rupturista 206

Antecesor 1: el rupturista 206

Antecesor 2: el continuista 207

Antecesor 2: el continuista 207

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