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Miércoles 6 de junio de 2012
Renato Tarditti
Diseño Pro

Porsche 911: cambiar sin que nada cambie

911

Porsche aplica un diseño quirúrgico para modernizar su ícono máximo.

¿Cómo se arreglan los diseñadores de Porsche para que la última generación del 911 no pierda su identidad, pero tampoco luzca como un restyling?

Uno de los desafíos más exigentes en el diseño automotriz es reemplazar un modelo exitoso. Pero si además se trata de un ícono como el 911, esa tarea se vuelve un asunto de Estado, pues el 911 es un auto que ha sobrevivido 48 años sólo en base a dos fuerzas que parecen opuestas, pero que se complementan mágicamente: modernizarse continuamente y mantenerse igual a sí mismo.

La inmensa responsabilidad va más allá de “dibujarle” nuevos paragolpes y faros, es un compromiso donde se juegan casi medio siglo de historia, la imagen de una de las marcas más importantes del mundo y la historia misma del automóvil.

¿Por qué cambiar?

Basta releer cualquier reseña sobre el “nuevo” 911 que se presentó en 2004 (bajo el código 997), para enterarse de que era considerado en ese momento un auto casi perfecto. ¿Por qué entonces modificarlo? Si estuviésemos hablando de la industria de la indumentaria la respuesta es sencilla: hay que adaptarse a la nueva moda y hay que vender un nuevo producto.

Pero en el caso de Porsche hay algo más profundo y más genuino. La palabra “evolución” es la que define la vida de este auto que fue adaptándose a los distintos cambios y tecnologías, haciéndose cada vez –genuinamente– mejor.

Las proporciones son clave

¿Qué no cambió en el nuevo 911? En términos conceptuales, ninguno de los rasgos distintivos del 911 ha sido modificado. Su arquitectura se mantiene inalterable, con su motor colgado detrás del eje posterior y tracción trasera que definen toda la silueta. Estéticamente mantiene esas típicas proporciones compactas y el característico techo que desciende gentilmente hacia la cola.

¿Qué cambió entonces?

A grandes rasgos, el mayor cambio, “casi” perceptible a simple vista, es de proporciones. La distancia entre ejes se ha extendido 100 mm, pero el largo total solo lo ha hecho 56 mm. Esto quiere decir voladizos más cortos. Esto, sumado a una altura 7 mm menor, da como resultado una apariencia más baja y ancha, aun a pesar de que el ancho no se modificó.

Diseño quirúrgico

Todo lo demás son pequeños cambios: detalles, ajustes y aggiornamientos. En el nuevo 911 es todo cuestión de milímetros. Los faros se han posicionado ligeramente más inclinados y separados dando al auto una mirada mucho más confiada. También realiza una pequeña concesión a la tendencia actual de cortar las superficies redondeadas con alguna línea que las tense.

En la parte trasera es donde realmente se percibe a simple vista el rejuvenecimiento del auto. Todo en la cola es más plano, más angosto y más estirado, empezando por las luces.

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