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Miércoles 17 de diciembre de 2014
José Luis Denari
Con la conciencia tranquila

Porsche Cayenne Hybrid

Fotos: Japo Santos
Cheyene 01 C final sin layers

Tecnología al alcance de la mano (solvente)

Aunque a veces no lo parezca, Porsche es una marca de nicho dentro del Grupo Volkswagen. A esta altura del partido es una obviedad decir entonces que Cayenne es prima hermana de Q7 y de Touareg, dos vehículos claramente más estatutarios que deportivos. Esta condición hizo que la primera generación tuviera más de “Utility” que de “Sport” dentro del mundillo SUV. Es decir, parecía más un 4×4 para amas de casa que cada verano elegían las arenas de alguna playa del mundo para hacer off-road, que un deportivo de raza digno de llevar el escudo de Porsche. Eso cambió con la segunda generación del Porsche Cayenne, que no tiene reductora y sí tracción total permanente.

Interior CayenneTambién hay que decir que la fabricante alemana es una marca donde todo –sea una SUV, un sedán, una lapicera o un reloj– surge a partir del concepto 911. Esto dificulta las cosas en el caso del Porsche Cayenne, donde sus dimensiones no colaboran para “empatar” las líneas con el deportivo clásico. Pero con esta segunda generación todo cambió, ya que tanto la cola como la trompa sufrieron un cambio total, con un volumen que se cierra lo suficiente para darle un estilo más lanzado y coherente con la marca. El remate del techo también cambió y hoy tenemos un Cayenne que realmente parece un Porsche. Ese dinamismo estético también lo es en los hechos. Las versiones diesel y nafteras pesan unos 200 kilos menos con respecto a las anteriores.

Lo que distingue esta versión en particular es su carácter de auto híbrido, o sea que tenemos un motor térmico con compresor de 333 HP y 440 NM de torque (motor que Volkswagen usa en otros autos del grupo, como el A6 y el S4) y uno eléctrico de 46 HP. Los dos motores dan una potencia conjunta de 379 CV. En el motor eléctrico, durante la desaceleración, el funcionamiento se invierte y genera electricidad para recargar la batería, que también carga cuando se va a una velocidad constante. También cuenta con frenada regenerativa: una presión suave sobre el freno hace que el motor eléctrico funcione como generador y esa resistencia sea la que frena paulatinamente al Porsche Cayenne. En caso de aumentar la presión sobre el pedal, entra en funcionamiento el freno convencional.

Los números de rendimiento son algo peores que los del Cayenne S pero el consumo es un 25% menor. Un dato no menor para que aquellos con el poder adquisitivo para darse un lujo de estos, anden con la conciencia más tranquila.

El antecesor: Cayenne 2007

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