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Miércoles 29 de mayo de 2013
Sebastián De Caro
La saga Rápido y Furioso

A rugir motor

Fast-and-Furious-6-min

Rápido y Furioso, la saga cinematográfica más fierrera, merecía un informe especial, sobre todo con la sexta parte a la vuelta de la esquina.

(Por Sebastián de Caro)

 

Abundan las películas en las que los vehículos tienen un rol fundamental en la trama. De hecho, la mayoría de ellas tienen un lugar en este espacio. Pero no existen pocas sagas en las que los autos –y de lo más vistosos– ocupen un rol tan crucial como en la de Rápido y furioso, que está a punto de presentar mundialmente su sexta (!) entrega.

El título original fue tomado de una película de 1955, The Fast and the Furious, producida por Roger Corman, el rey del cine de bajo presupuesto. Sin embargo, la Rápido y furioso estrenada en 2001 es una película de gran presupuesto, financiada por Universal Pictures, y cuenta una historia diferente. El éxito fue tal que surgieron cinco secuelas, videojuegos y un culto en el mundo de los fanáticos de los carros.

¿En qué reside el fenómeno provocado por esta serie de films? Hay varios factores. Primero que todo, una trama sobre policías y ladrones –siempre atractiva– en la que prevalecen valores como el honor, el respeto y la lealtad, la amistad, el amor y la pasión. Además, presentó una tribu urbana desconocida para el cine: la del mundo de las picadas, las carreras ilegales que se llevan a cabo durante la noche, sin peatones ni policías a la vista; un contexto en donde siempre está en juego el prestigio de los arrogantes corredores, donde las apuestas corren como agua.

Los coches, tuneados hasta adquirir el estatus de obras de arte, son capaces de proezas imposibles, utilizados para fines generalmente poco correctos aunque siempre con estilo.

Estas bellezas se lucen en las persecuciones. Durante las tres primeras partes, el estilo es casi de ciencia-ficción con bastante de animé: autos coloridos, saltos que humillan al General Lee de Los Dukes de Hazzard, planos de motores y otras partes internas de las máquinas… A partir de la cuarta parte, el estilo es más realista y un poco menos delirante, pero las persecuciones nunca abandonan su carácter épico.

La música también es fundamental para ilustrar ese peligroso y fascinante microcosmos. El hip hop y el reggaetón sirven como soundtrack, al punto de que cantantes como Ludakris y Don Omar también interpretan divertidos papeles secundarios.

Los personajes ya son considerados amigos entrañables por los espectadores, quienes querrían tomarse unas cervezas con ellos y mantener conversaciones tuercas hasta altas horas. Desde el intrépido agente Brian O’Conner (interpretado por Paul Walker, el rubiecito lavado que se mueve como rapero) hasta la bella Mia (Jordana Brewster), pasando por Rome (Tyrese Gibson), Letty (Michelle Rodríguez)…

Pero la perfecta síntesis de Rápido y furioso está representada en un solo ser, el alma de la franquicia: Dominic “Dom” Toretto, inmortalizado por el american muscle man Vin Diesel. Toretto es un cowboy contemporáneo que, en lugar de entender de vacas y caballos, sabe todo acerca de los vehículos. Un rebelde que vive al límite, que no teme burlar a la ley, pero está dispuesto a dar la vida por los suyos. Como un Steve McQueen del siglo XXI, pero con la contextura física de una estrella de acción contemporánea. Incluso cuando no aparece da la sensación de que falta algo crucial en la ecuación. En estas películas, Diesel (nunca funcionó mejor el apellido artístico de Mark Sinclair Vincent, tal es su nombre real) es acompañado por un elenco destacado (al que acaba de sumarse Dwayne “The Rock” Johnson), pero sigue siendo el pico más alto del monte, el que termina de darle onda.

En términos estrictamente automovilísticos, lo notable de esta saga –y una de las razones por las cuales la película original causó tanto impacto– es que aun siendo una película estadounidense hasta la médula, la mayoría de los autos son… ¡extranjeros! En efecto, Rápido y furioso mostró que cuando se trata del submundo de las picadas y el tuning extremo, los protagonistas de cuatro ruedas son Toyotas, Nissans, Hondas, Subarus (¡y hasta Volkswagens!) antes que Chevrolets, Fords, y Dodges. Hay algo bizarro en ver a Vin Diesel, con toda su masculinidad americana, subirse a un pequeño Honda Civic, por más tuneado que esté. Claro que en cada una de las secuelas, el “héroe” automotor siempre termina siendo un clásico muscle car americano que se encarga de imponer su autoridad moral por sobre sus nerviosos rivales japoneses y europeos.

Mientras esperamos el estreno de la sexta parte, y cuando empiezan los preparativos de la séptima (la fecha de estreno confirmada: 11 de junio de 2014), repasamos cada R&F y nos metemos con algunos (¡solo algunos!) de los protagonistas de cuatro ruedas que engalanan la pantalla…

Lee esta nota completa en Móvil Nº9

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