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Jueves 22 de diciembre de 2016
Gabriel Silveira
Toyota Yaris

Con la receta de la casa

Fotos: Alejandro Cortina
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Ingredientes como la calidad, el buen confort de marcha y un conjunto mecánico confiable remarcan su personalidad. Llega en una sola versión, con equipamiento mejorable y precio alto: casi 350.000 pesos.

Hacia fines del siglo pasado y principios de este, la gama de Toyota en la Argentina estaba compuesta principalmente por la pickup Hilux –que se había empezado a fabricar en el país en 1997, luego de abrir la planta de Zárate–; y el Corolla, que comenzaba a hacerse lugar entre los medianos. Modelos como Camry, RAV-4, SW4 o Land Cruiser acompañaban pero no con grandes números de ventas, tanto por los segmentos en los que participaban como por su condición de vehículos importados “extra zona”. La marca japonesa navegaba cómoda entre los fabricantes nacionales con menor participación de mercado. Todos los voceros que pasaron por Toyota Argentina durante esos años iniciales insistieron con las mismas ideas: “Para 2015 queremos alcanzar el 10 % del mercado, pero para hacerlo necesitamos un auto compacto que participe en el segmento más popular”. Fue ahí que empezó a sonar el nombre Yaris, vehículo que iniciaba una senda exitosa en Europa.

Pero algo estaba claro, ese modelo tenía que ser fabricado en el país, Brasil o México, ya que los aranceles de importación para cualquier otro origen (que son del 35 %) hacen inviable el éxito en una categoría en la que los más vendidos son todos “regionales”. No estamos acostumbrados a los planes a largo plazo en este país. Pero si hay algún rasgo característico de la cultura japonesa es la persistencia y los progresos lentos pero seguros, constantes; filosofía Kaizen que le dicen. Y por eso, mientras la prensa seguía hablando del Yaris, Toyota iba posicionando a la Hilux como la pickup imbatible del mercado (hoy es el modelo más vendido del país; sí, más que un Volkswagen Gol o un Chevrolet Classic) y el Corolla es desde hace años el sedán mediano más buscado por los argentinos. En el medio, lanzó el Etios (en 2013), el vehículo más económico que ofrece en nuestro mercado y el que le permitió alcanzar aquel objetivo tan craneado hace años: hoy tiene poco más del 11 % de participación de mercado. Y el Yaris acaba de llegar.

Global B

Como están dadas las condiciones y la estrategia de Toyota en el país, el Yaris no llega para ser el campeón en ventas. Ese papel está reservado para el Etios, aunque hoy el trofeo lo exhiba la Hilux, pero esa es otra historia. La principal razón por la que el Yaris no ocupará ese lugar es porque viene importado de Tailandia. Pero entonces, ¿no es el mismo auto que se vende en Europa? No, este Yaris es una variante para países en vías de desarrollo. Eso no quiere decir que sea un vehículo que no ofrece la calidad que la marca acostumbra a brindar, al menos a los parámetros a los que nos tiene acostumbrados en nuestra región. La otra razón fundamental por la que el Yaris no colmará de ejemplares nuestras calles es porque llega con una única versión, al menos por ahora, que se ubicará en la franja alta de los modelos compactos.

Si se lo compara con el modelo europeo, este hatchback mantiene la arquitectura de cinco puertas pero con un tamaño superior (4.115 mm contra 3.950 mm) y un estilo de diseño en el que no aparecen muchas coincidencias. En el modelo que llega de Tailandia se destacan tres rasgos: la línea trapezoidal que crea el dibujo de una gran toma de aire en la trompa, las dos nervaduras que atraviesan los laterales del vehículo y las luces traseras con forma de C que terminan sobre los paneles de los guardabarros. Y es en esta zona en donde aparece un mal que aqueja a casi todo nuestro mercado en este segmento, que es la “luz” que hay entre el borde del neumático y el borde del guardabarro. Y si a eso le sumamos que el interior de los mismos no está recubierto y que se mantiene el color de la pintura exterior (blanco, en este caso), el resultado reduce un poco la buena impresión general que da su aspecto exterior. Cuenta con luces de LED de circulación diurna pero los lleva en forma de faros antiniebla delanteros que se apagan al encender las luces de posición, las bajas o las altas.

Entre los más grandes

Su longitud lo coloca a tope entre sus principales competidores, ya que es más grande que un Ford Fiesta (4.056 mm), que un Peugeot 208 (3.975 mm) y que un Fiat Punto (4.065 mm); solo lo iguala un Chevrolet Sonic (4.115mm). Pero el dato más valorado es la distancia entre ejes del Toyota, que con una extensión de 2.550 mm es la mayor de la categoría. Este dato se vuelve vital para entender en parte dos de sus características más destacables: su habitabilidad y su confort de marcha.

El espacio interior es sin dudas uno de sus puntos fuertes. Quien escribe roza el metro ochenta y cinco de altura, así que las referencias son exigentes. La posición de manejo es buena y hay una buena distancia al techo. Se lamenta sí la ausencia de regulación en profundidad del volante, lo que daría mayor corrección a la postura de conducción. La visibilidad es buena en casi todos los ángulos y los mandos están todos a mano. No hay mucho espacio para dejar cosas. Salvo los portamapas de las puertas y un pequeño cajoncito a la izquierda del volante, no hay suficientes huecos para acomodar la cantidad de elementos que se cargan hoy en día. Al teléfono celular es difícil encontrarle una ubicación, ya que el hueco de la consola central no tiene la profundidad suficiente. Y ponerlo en otro lugar obliga a que, si lo tenemos conectado al puerto USB, el cable siempre va a molestar.

Con el asiento del conductor ubicado en la posición de manejo correcta, el espacio que queda en las plazas traseras es sencillamente fantástico. Hay lugar de sobra para las piernas y a la altura de la cabeza, tomando siempre como referencia una altura de 1,85 metros también para las plazas de atrás. El mayor inconveniente se da en el ancho (algo que ocurre con todos los modelos de la categoría), ya que tres adultos viajarían incómodos. Y eso que su piso plano ayuda mucho a acomodar las piernas. Los 326 litros de capacidad de su baúl lo ubican también a tope de la categoría. Y cobra mayor valor si consideramos que la rueda de auxilio es de la misma medida (Dunlop 185/60 R15) que las otras cuatro y con llanta de aleación. Los respaldos traseros se pueden rebatir (60/40), pero para hacerlo hay que quitar los apoyacabezas.

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Calidad y algunos faltantes

La sobriedad del interior del Yaris roza con la austeridad. Salvo la central multimedia con pantalla táctil (ya viene ese párrafo) el resto no se aparta de la lógica simple que suelen exhibir los vehículos de Toyota. De hecho, el detalle más osado es una plataforma que sobresale en la consola central y da la idea de estar flotando sobre la misma. Lo otro es la cobertura de plástico rígido de la parte alta de la plancha frontal, que simula costuras en los bordes como su fuese de cuero. Todas las demás piezas son también rígidas pero los encastres son buenos y el nivel de terminación general está por encima del promedio de la categoría. El grosor del aro del volante permite una buena empuñadura y el tablero de instrumentos es claro para leer. Carece de indicador de temperatura del motor y solo hay una luz testigo (azul) que se apaga cuando se alcanza la temperatura adecuada. Todos los apliques símil metal son de buena calidad y están bien colocados.

En la consola central manda una pantalla táctil de 7 pulgadas con reproductor de CD, MP3, puertos USB, entrada Micro HDMI, lector para tarjeta SD y conexión Bluetooth. Lo más destacable de la pantalla es la rapidez de reacción al tacto y una interfaz clara y sencilla de manejar. No es cómodo el proceso para carga y descarga de un disco compacto (si es que alguien aún sigue utilizando este formato). Luego de presionar un ícono en la pantalla, la misma se desliza hacia abajo y hacia fuera (con su cara hacia el techo) dejando a la vista la ranura para introducir el disco. El problema es para cerrarlo, ya que el botón para que vuelva a su posición normal está sobre la pantalla y no queda al alcance de la vista del conductor. La solución es empujarlo un poco de forma manual hasta poder ver el display nuevamente. De todos modos, no creo que vaya a ser muy utilizado. Se puede gestionar música desde un iPod y, por supuesto, hacerlo vía streaming con el teléfono celular.

No incluye sistema de navegación. Para eso hay que valerse del que proporciona el smartphone. Y aquí aparecen algunas limitaciones. Según el instructivo de uso que dará Toyota a los usuarios (una especie de guía rápida de algunas funciones del vehículo), la vinculación es sencilla con aquellos teléfonos que tengan sistema operativo Andriod, utilizando una aplicación denominada Miracast, ya incluida en el sistema del Yaris. A partir de allí se verán las aplicaciones del celular en la pantalla del auto. Hay que recordar que el uso de los sistemas de navegación más comunes consumen datos de los planes de telefonía. Este servidor cuenta con un iPhone de Apple, cuyo sistema operativo es otro (iOS) y no hubo manera de vincular del mismo modo el smartphone. Claro que la conexión Bluetooth, tanto para llamadas como para streaming, se hace sin problemas.

A su equipamiento no le sobra nada y le faltan algunos elementos o sistemas, teniendo en cuenta la categoría del vehículo. Tiene aire acondicionado pero no presentado como climatizador automático; no cuenta con control de velocidad crucero y los sensores de estacionamiento son sólo sonoros; sin cámara de retroceso, un elemento que tiene el Etios en su versión tope de gama.

En materia de seguridad el Yaris ofrece apenas poco más que lo que obliga la ley. Además de los airbags frontales y los frenos ABS, suma ganchos Isofix (para fijar sillas infantiles) y el cinturón de seguridad del puesto central trasero es también inercial de tres puntos. Pero carece de control de estabilidad, algo que por su precio y por la franja del mercado en la que se mueve debería tener. Pero, bueno, no lo ofrece ni el Corolla…

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La eficacia de lo simple

La única versión que ofertará Toyota, al menos por ahora, llega exclusivamente con motor naftero y caja automática CVT. El propulsor es un 1.5 litros de 107 caballos de fuerza, con sistema VVTi, que regula el avance o retroceso de la apertura o cierre de las válvulas de admisión y escape. En criollo, mejora la calidad de la combustión dentro del cilindro en función de la demanda, haciendo más eficiente la respuesta frente a una aceleración y el consumo de combustible.

Claramente es el menos potente de su categoría y su torque (momento de fuerza máxima del motor) de 140 Nm no es malo pero se lo encuentra recién a las 4.200 RPM. Lo que parece una desventaja se resuelve mucho con la caja. La transmisión CVT (de relaciones continuamente variables) no tiene engranajes fijos. Por lo tanto, no hay saltos entre paso de marchas cuando se usa de modo automático. Es lo más parecido a acelerar un ciclomotor. Por eso hay mucha gente que cree que la caja “patina”, pero en realidad el vehículo gana rápidamente velocidad ante una aceleración repentina. Sucede que el motor no sube y baja de vueltas (no hay tironeos ni cabeceos por el paso de un engranaje a otro) como cualquier otra caja, sino que se estabiliza en un rango de vueltas (el ruido constante puede ser molesto) hasta que se afloja un poco con el acelerador. Si queremos una utilización manual de la caja, el sistema permite fijar siete relaciones; es decir siete marchas.

Pero el confort que ofrece su uso automático no tiene rival. Y además ayuda mucho al consumo. Por ejemplo, a 100 km/h y en automático, a 1.600 rpm. Si vamos en séptima, el motor gira a 2.000 vueltas. El mismo caso, pero a 130 km/h, las revoluciones por minuto se ubican en 2.200 y 2.600 respectivamente.

El confort de marcha del Yaris es otro de sus aspectos más destacados. La suspensión es robusta y filtra casi todas las imperfecciones del suelo. Si en forma repentina pasamos de un asfalto prolijo a un empedrado, este Toyota disminuye al mínimo lo que se transformaría en “traqueteo”, lo que reduce también los ruidos que pudieran producirse en la carrocería y el interior. En ruta el auto se siente firme, pero siempre apuntando más hacia al confort que otra cosa. Es por eso que en curvas a velocidad se siente la inclinación de la carrocería, pero nada fuera de lo normal.

Precio vs. reputación

El Yaris llega con virtudes muy buscadas en su categoría, como el espacio interior, el confort de marcha y una buena mecánica. Pero al ofrecer una sola versión, su único precio de 347.000 pesos resulta alto. Y encima va a pelear en un segmento muy exigente, en donde los contenidos de equipamiento de algunos modelos solo estaban en modelos premium hace unos pocos años. Y es aquí en donde da un poco de ventaja. Aunque sabe que ese hándicap lo puede revertir con una reputación real de calidad y confiabilidad, a lo que se suma un excelente servicio de posventa.

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LOS RIVALES

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Ford Fiesta

Peugeot 208

Peugeot 208

Kia Rio

Kia Rio

El Yaris viene a ocupar un lugar en el segmento B, como habitualmente se denomina a la categoría de autos chicos familiares que rondan los cuatro metros de largo. Pero no cualquier lugar; ese segmento es tan amplio que a los modelos más modernos y equipados (y por ende más caros) se los ubica en la parte “alta” o “B+”. Ahí el referente en Argentina es uno y solo uno: el Ford Fiesta. Es prácticamente imbatible en cuanto a equipamiento y tecnología, especialmente en temas de seguridad para su variante Titanium, que es la que competiría con la (única) versión del Yaris. No tan lejos del Fiesta, sobre todo por diseño y modernidad, se ubica el Peugeot 208, que fue recientemente renovado con la incorporación de versiones más potentes. Contra el Yaris competiría la versión Allure 1.6, que incluye un completo paquete de conectividad y navegación.

Más allá de estos dos referentes de alto volumen –que ofrecen una mejor relación precio-equipamiento–, los equivalentes más cercanos del Yaris son el Kia Rio y el Chevrolet Sonic, ya que ambos son “extrazona”, es decir, deben pagar un arancel mayor por no estar fabricados en el Mercosur o México. Ambos son muy buenos productos, aunque acusan ya varios años de antigüedad y no cuentan con el prestigio una marca como Toyota en Argentina. Otras alternativas en el mismo subsegmento son el Fiat Punto, el Citroën C3 y el Honda Fit, cuya versión totalmente renovada se espera para 2017.

R.T

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