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Viernes 2 de noviembre de 2012
El tema Móvil de la semana

The Beatles: Drive My Car

La breve historia del para nada casual primer tema del disco transicional de los cuatro grandes de Liverpool.

(Por Hernán Bazán)

 

Rubber Soul (1965) guardaba un mensaje particular para los seguidores de los Beatles, pues se trataba de un lanzamiento que emergía para decirles que más allá del estilo que los condujo a la fama, también eran capaces de hacer algo diferente. Así aparecieron las primeras influencias folk y temas como Norwegian Wood, Michelle o Nowhere Man, que venían a provocar una ruptura con respecto a la Beatlemanía. ‘Drive My Car’ es el tema que abre el disco, y a pesar de la tonada alegre que conserva parte del espíritu que los llevó al estrellato, también se enfoca en cuestiones que la banda aún no se había preguntado. Se trata de una crítica burlona y sarcástica sobre el materialismo, la ambición, el egoísmo y la falsedad que suelen acompañar a la ilusión del éxito, cuando las personas así lo desean. La composición es de Paul McCartney y la letra fue editada por John Lennon.

La anécdota cuenta que Paul ya tenía la música en su cabeza, pero la letra original decía: “I can give you golden rings/I can give you anything/Baby I love you” (Puedo darte anillos de oro/Puedo darte cualquier cosa/Nena te amo). Lennon dijo que le parecía “una mierda” y así terminaron de inventar la historia de una señorita ansiosa por “llegar a la cima”, y que acepta llevar a un hombre a dar una vuelta en su auto, pero como su chofer, y que por eso tal vez lo amaría. Sin embargo, el giro argumental se da al saber que aún no tiene un auto propio, quedando en el ridículo con la frase “But I’ve found a driver and that’s a start” (Pero he encontrado un chofer y por algo se empieza). Al terminar la canción, los de Liverpool se atreven a más con el recordado “Beep-beep, beep- beep, yeah!”, como si ellos escaparan en el coche dejando a la chica abandonada, aunque el verdadero toque de gracia de la canción, sin dudas, está puesto en cómo los Beatles consiguen hablar todo el tiempo desde la perspectiva de la mujer, y por qué no, reirse un poco de su propia historia.

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