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Viernes 16 de noviembre de 2012
El tema Móvil de la semana

The Doors: Roadhouse Blues

Jim Morrison también abrió las puertas de la percepción con una pequeña historia que desembocó en la obra que lo arrojó a la eternidad.

(Por Hernán Bazán)

 

El tema con el que inicia Morrison Hotel, el quinto álbum de The Doors y antecesor de L.A. Woman, se sube a la etapa más desenfadada de la banda, al no haber conseguido el suficiente éxito con The Soft Parade. Así, Roadhouse Blues se erige como una pequeña postal del Jim Morrison más cotidiano, retratándose a sí mismo cuando se levantaba a tomar cerveza en los hoteles y pasaba noches en los cabarets. En ese contexto, en donde formó su imagen de hombre-mito al incursionar en la poesía y mostrar al mundo una filosofía inimitable, la escena típica que relata Morrison no es otra que la del americano promedio que conduce su auto con su chica para luego llevarla a un hotel (“Mantén los ojos en la carretera, las manos en el volante / Sí, vamos a la posada, pasaremos un buen rato”). Sin embargo, El Rey Largarto vuelve a anclar el significado dentro su mundo, al ir finalizando la letra con la frase “El futuro es incierto y el fin siempre está cerca”, desprejuiciando el relato simple para convertirlo en algo que, aunque revestido como un lugar común, guardaba esa complejidad que caracterizó a su pensamiento.

Relacionada con la insistencia del frontman por describir a la mujer (el “Rueda nena, rueda / Rueda toda la noche… Has de llenar mi alma” concuerda con su idea de mujer poderosa) y a la ciudad como lugar de conflicto (reflexión exprimida al máximo en su oda poética Los Señores), Roadhouse Blues transmite hasta el día de hoy esa sensación de virilidad pistera que emerge en una primera oída, pero que también esconde en los resquicios poéticos de Morrison parte de su imaginería, que no por nada se resumió en su impactante pedido a la modernidad: “Queremos al mundo, y lo queremos ahora!”.

 

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