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Lunes 22 de julio de 2013
Muestra "Obsesión Infinita"

Yayoi Kusama en el MALBA: lunares para todos

Hasta el 16 de septiembre, los que visiten el MALBA – Fundación Costantini pueden acercarse al Shopping Paseo Alcorta y contemplar el smart intervenido por la artista japonesa.

La novedad para todos aquellos que concurran al MALBA – Fundación Costantini es que en el tercer nivel del Shopping Paseo Alcorta encontrarán un smart ploteado con el diseño que es marca registrada de Yayoi Kusama: los lunares. La artista, desde su Japón natal, supervisó y autorizó el diseño volcado en los smart así como también la decoración especial que presenta el museo con lunares en sus ventanales y en los árboles ubicados frente ese edificio.

En la inauguración de la muestra, se exhibieron cinco smart intervenidos que causaron sensación por su diseño tan particular, de esta manera, el innovador auto ha conseguido convertirse en una exitosa herramienta de comunicación para las acciones de Mercedes-Benz y sus partners, como el MALBA – Fundación Costantini.

La muestra retrospectiva de Yayoi Kusama ya recibió a más de 37.000 personas y esperan alcanzar alrededor de 150.000 visitas al finalizar la muestra, esto significará un record histórico para el museo desde su apertura, hace 13 años.

“Obsesión infinita”, muestra retrospectiva de Yayoi Kusama, por primera vez toca tierra latinoamericana y presenta un recorrido exhaustivo a través de más de 100 obras creadas entre 1950 y 2013, que incluyen pinturas, trabajos en papel, esculturas, videos, slideshows e instalaciones.

Acerca de Yayoi Kusama

Yayoi Kusama nació en Matsumoto, Japón, en 1929. Después de un poético conjunto de obras semi-abstractas en papel que marcaron sus comienzos en los 40, Kusama creó la célebre serie Infinity Net (Red Infinita) a fines de los 50 y comienzos de los 60. Estas obras originalísimas se caracterizan por la repetición obsesiva de pequeños arcos de pintura que se acumulan en grandes superficies siguiendo patrones rítmicos. El traslado de Kusama a Nueva York en 1957, donde conoció a Donald Judd, Andy Warhol, Claes Oldenburg y Joseph Cornell, marcó un hito en su carrera artística. De la práctica pictórica pasó a las esculturas blandas conocidas como Accumulations (Acumulaciones) y luego a performances en vivo y happenings, claros exponentes de la cultura alternativa neoyorquina con los que ganó reconocimiento y notoriedad en la escena artística local.

En 1973 Kusama volvió a Japón y en 1977 se instaló voluntariamente en una clínica psiquiátrica en la que reside desde entonces. A la marcada peculiaridad psicológica de su obra, se suma un amplio espectro de innovaciones formales y reinvenciones que le permiten a la artista compartir con un público amplio su singular visión, a través de los infinitos espacios espejados y las superficies obsesivamente cubiertas de puntos que le han dado fama internacional. En obras más recientes, Kusama ha recuperado el contacto con sus instintos más radicales en instalaciones envolventes y piezas que invitan a la colaboración, obras que la han convertido en la artista viva más célebre de Japón.

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